El doctor Alberto Kornblihtt, investigador del Instituto de Fisiología y Biología Molecular y Neurociencias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, termina el año contento.
Es por "el aumento del número de subsidios otorgados por la Agencia (se financió al 48% de los proyectos presentados) y de becas del Conicet".
El matemático Pablo Jacovkis, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, coincide en que la situación de la investigación en nuestro país es mucho mejor ahora que hace unos años:
"Hay más dinero para ciencia y tecnología, más investigadores del Conicet, más becarios", puntualiza.
Ernesto Calvo, investigador principal del Conicet en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía, afirma que se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los salarios y becas, los fondos para equipamiento y las herramientas para la transferencia tecnológica.
En el área científica, el balance de fin de año arroja resultados positivos:
los investigadores coinciden en que se está mejor, pero también en que... hay que seguir avanzando.
Aquí, algunas propuestas.
"Queda pendiente jerarquizar los salarios y proveer mejores condiciones de infraestructura -propone Kornblihtt-.
En lo estrictamente universitario, íntimamente ligado a la actividad científica, abogo por menos intransigencia por parte de la militancia estudiantil y más participación con voluntad de discutir ideas y de escuchar a otros, aun cuando piensen distinto."
Karen Hallberg, investigadora del Conicet y física del Instituto Balseiro, opina que un tema prioritario es ver concretados los planes de mejoramiento de la calidad educativa.
"Sin una muy buena educación básica, nuestro futuro está hipotecado", afirma.
También sostiene que debería continuarse la política de ingresos en el Conicet y, en lo concerniente a la Comisión Nacional de Energía Atómica, espera que se concreten los planes de desarrollo del sector nuclear.
"Tiene que ser con recursos humanos propios.
Es una excelente oportunidad de aplicar nuestro know how y hay algunas empresas de alta tecnología que han demostrado con creces que pueden hacerlo."
Por otro lado, concluye:
"Es mi deseo ver que en 2007 más científicos consideren los aspectos éticos y las consecuencias sociales de nuestra actividad", concluye.
Para el bioquímico Gonzalo Prat Gay, investigador de la Fundación Leloir y del Conicet, si bien ha habido progresos la fuga de cerebros continúa y nunca se realizó un análisis económico de lo que representa esa pérdida.
"Esto se debe en gran medida a los bajísimos salarios, un tercio de lo que ganan nuestros vecinos de Brasil -afirma-.
La capacidad de fomentar el retorno de investigadores formados tendría un efecto muy fuerte e inmediato sobre el desarrollo científico-tecnológico, mucho mayor que el de aumentar los cargos básicos o las becas de quienes terminarán emigrando."
Prat Gay subraya que espera que el empresariado argentino confíe más en las capacidades de los científicos y tecnólogos argentinos y se animen a invertir más en innovación y en la generación de valor agregado.
"Sería muy beneficioso que las universidades privadas se involucraran profundamente en la investigación científica de excelencia para proveer variantes al sistema, fortalecer el sistema público generando competencia y alternativas de interacción con la industria", agrega.
Espacios para los jóvenes [El año que viene]
"la inversión en ciencia y tecnología tiene que estar orientada a mejorar los salarios y a ofrecer espacios para los jóvenes -dice Osvaldo Uchitel, investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias de la UBA y el Conicet-.
Tenemos muchos recursos humanos, de la mejor calidad, pero no contamos con laboratorios para albergarlos.
Un primer paso en esa dirección sería buscar una mejor comunicación entre las universidades, el Conicet y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica".
Jacovkis considera que hay un punto clave que debería encararse:
"Está empezando a notarse una escasez de becarios.
Tiene a mi juicio dos causas:
por un lado, la recuperación económica (de la cual, por supuesto, me alegro), que los atrae a trabajos profesionales.
Pero también tiene mucho que ver con la duración exagerada de las carreras, que se debe a planes de estudio antiguos, a incapacidad de la universidad (en particular la UBA) de encarar el problema y a que a determinada edad los chicos, aunque sus familias puedan mantenerlos, quieren tener independencia económica, lo que los lleva a empezar a trabajar y atrasarse aún más.
Mi expectativa es que ese problema se plantee seriamente".
Hugo Scolnik, matemático experto en criptografía y docente de la UBA, concede que durante la presente gestión se han registrado notables avances en el financiamiento de la ciencia y la tecnología, pero aclara que deberían ser acompañados por una mejora en los procesos de gestión
"Esto es imprescindible para optimizar el uso de los fondos disponibles, y en ese sentido es una asignatura pendiente que tenemos con la sociedad -afirma-.
También espero que se fomente la imaginación de los investigadores, dejando de aprobar únicamente los proyectos de «éxito garantizado», y que se consoliden los avances en la integración con el sector productivo.
Y del sector empresario, que profundice su acercamiento a los científicos, dado que el éxito está ligado a la innovación."
Calvo, por su parte, propone que se financien los proyectos de investigación con fondos del presupuesto nacional, y no sólo con créditos externos que crean obligaciones de pago de intereses y condicionan el uso de los fondos; que se cree en el ámbito de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso una actividad donde científicos reconocidos expliquen el alcance social y económico de sus áreas; que, como en los Estados Unidos e Inglaterra, se cree la figura de Asesor Científico Presidencial; que se mejoren los estipendios de las becas, y que se haga una fuerte inversión en equipamiento.
"La Argentina debe recuperar su liderazgo en América latina -dice-, y para hacerlo se requieren una fuerte decisión política y la participación de científicos reconocidos en las decisiones y en la gestión."
"La creciente importancia de la educación y, en menor medida, del tema ciencia y tecnología en la agenda gubernamental hace que los miembros de la comunidad científico-tecnológica y los argentinos en general podamos ser optimistas para el nuevo año -dice el doctor Eduardo Dvorkin, director del Centro de Investigación Industrial de Techint-.
Desde ya, deberemos seguir empujando para que la sociedad en su conjunto, y no sólo el Gobierno, reconozca que la educación en ciencia y la investigación forman parte de sus prioridades para alcanzar un mejor nivel de vida.
Las tareas son muchas... pero valen la pena."
Es por "el aumento del número de subsidios otorgados por la Agencia (se financió al 48% de los proyectos presentados) y de becas del Conicet".
El matemático Pablo Jacovkis, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, coincide en que la situación de la investigación en nuestro país es mucho mejor ahora que hace unos años:
"Hay más dinero para ciencia y tecnología, más investigadores del Conicet, más becarios", puntualiza.
Ernesto Calvo, investigador principal del Conicet en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía, afirma que se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los salarios y becas, los fondos para equipamiento y las herramientas para la transferencia tecnológica.
En el área científica, el balance de fin de año arroja resultados positivos:
los investigadores coinciden en que se está mejor, pero también en que... hay que seguir avanzando.
Aquí, algunas propuestas.
"Queda pendiente jerarquizar los salarios y proveer mejores condiciones de infraestructura -propone Kornblihtt-.
En lo estrictamente universitario, íntimamente ligado a la actividad científica, abogo por menos intransigencia por parte de la militancia estudiantil y más participación con voluntad de discutir ideas y de escuchar a otros, aun cuando piensen distinto."
Karen Hallberg, investigadora del Conicet y física del Instituto Balseiro, opina que un tema prioritario es ver concretados los planes de mejoramiento de la calidad educativa.
"Sin una muy buena educación básica, nuestro futuro está hipotecado", afirma.
También sostiene que debería continuarse la política de ingresos en el Conicet y, en lo concerniente a la Comisión Nacional de Energía Atómica, espera que se concreten los planes de desarrollo del sector nuclear.
"Tiene que ser con recursos humanos propios.
Es una excelente oportunidad de aplicar nuestro know how y hay algunas empresas de alta tecnología que han demostrado con creces que pueden hacerlo."
Por otro lado, concluye:
"Es mi deseo ver que en 2007 más científicos consideren los aspectos éticos y las consecuencias sociales de nuestra actividad", concluye.
Para el bioquímico Gonzalo Prat Gay, investigador de la Fundación Leloir y del Conicet, si bien ha habido progresos la fuga de cerebros continúa y nunca se realizó un análisis económico de lo que representa esa pérdida.
"Esto se debe en gran medida a los bajísimos salarios, un tercio de lo que ganan nuestros vecinos de Brasil -afirma-.
La capacidad de fomentar el retorno de investigadores formados tendría un efecto muy fuerte e inmediato sobre el desarrollo científico-tecnológico, mucho mayor que el de aumentar los cargos básicos o las becas de quienes terminarán emigrando."
Prat Gay subraya que espera que el empresariado argentino confíe más en las capacidades de los científicos y tecnólogos argentinos y se animen a invertir más en innovación y en la generación de valor agregado.
"Sería muy beneficioso que las universidades privadas se involucraran profundamente en la investigación científica de excelencia para proveer variantes al sistema, fortalecer el sistema público generando competencia y alternativas de interacción con la industria", agrega.
Espacios para los jóvenes [El año que viene]
"la inversión en ciencia y tecnología tiene que estar orientada a mejorar los salarios y a ofrecer espacios para los jóvenes -dice Osvaldo Uchitel, investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias de la UBA y el Conicet-.
Tenemos muchos recursos humanos, de la mejor calidad, pero no contamos con laboratorios para albergarlos.
Un primer paso en esa dirección sería buscar una mejor comunicación entre las universidades, el Conicet y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica".
Jacovkis considera que hay un punto clave que debería encararse:
"Está empezando a notarse una escasez de becarios.
Tiene a mi juicio dos causas:
por un lado, la recuperación económica (de la cual, por supuesto, me alegro), que los atrae a trabajos profesionales.
Pero también tiene mucho que ver con la duración exagerada de las carreras, que se debe a planes de estudio antiguos, a incapacidad de la universidad (en particular la UBA) de encarar el problema y a que a determinada edad los chicos, aunque sus familias puedan mantenerlos, quieren tener independencia económica, lo que los lleva a empezar a trabajar y atrasarse aún más.
Mi expectativa es que ese problema se plantee seriamente".
Hugo Scolnik, matemático experto en criptografía y docente de la UBA, concede que durante la presente gestión se han registrado notables avances en el financiamiento de la ciencia y la tecnología, pero aclara que deberían ser acompañados por una mejora en los procesos de gestión
"Esto es imprescindible para optimizar el uso de los fondos disponibles, y en ese sentido es una asignatura pendiente que tenemos con la sociedad -afirma-.
También espero que se fomente la imaginación de los investigadores, dejando de aprobar únicamente los proyectos de «éxito garantizado», y que se consoliden los avances en la integración con el sector productivo.
Y del sector empresario, que profundice su acercamiento a los científicos, dado que el éxito está ligado a la innovación."
Calvo, por su parte, propone que se financien los proyectos de investigación con fondos del presupuesto nacional, y no sólo con créditos externos que crean obligaciones de pago de intereses y condicionan el uso de los fondos; que se cree en el ámbito de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso una actividad donde científicos reconocidos expliquen el alcance social y económico de sus áreas; que, como en los Estados Unidos e Inglaterra, se cree la figura de Asesor Científico Presidencial; que se mejoren los estipendios de las becas, y que se haga una fuerte inversión en equipamiento.
"La Argentina debe recuperar su liderazgo en América latina -dice-, y para hacerlo se requieren una fuerte decisión política y la participación de científicos reconocidos en las decisiones y en la gestión."
"La creciente importancia de la educación y, en menor medida, del tema ciencia y tecnología en la agenda gubernamental hace que los miembros de la comunidad científico-tecnológica y los argentinos en general podamos ser optimistas para el nuevo año -dice el doctor Eduardo Dvorkin, director del Centro de Investigación Industrial de Techint-.
Desde ya, deberemos seguir empujando para que la sociedad en su conjunto, y no sólo el Gobierno, reconozca que la educación en ciencia y la investigación forman parte de sus prioridades para alcanzar un mejor nivel de vida.
Las tareas son muchas... pero valen la pena."
Por Nora Bär

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