sábado 30 de diciembre de 2006

OPINION DE 4 CIENTIFICOS

MIRADA DE CUATRO CIENTIFICOS ARGENTINOS GANADORES DEL PREMIO HOUSSAY
El futuro puesto bajo el microscopio
Valoran la pasión de sus colegas.
Y para 2007, reclaman una política de Estado.
Sienten que están en un país con colegas y estudiantes enamorados de la ciencia.
Que tienen una deuda con e l sistema que los educó.
Y que están para formar a más científicos y ayudar al desarrollo social y económico.
A
sí piensan los ganadores del prestigioso premio Bernardo Houssay a la Investigación científica y tecnológica 2006.
El galardón reconoce anualmente a los mejores investigadores en ciencias sociales y humanidades, ciencias exactas y naturales, ciencias biológicas y de la salud, tecnología, ciencias agrarias, de ingeniería y materiales.
Lo entrega la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. "Lo que más valoro de la ciencia argentina es que siento que mis pares viven enamorados por desarrollarla. Además, tenemos estudiantes muy motivados.
En países desarrollados, como Estados Unidos, eso no siempre pasa.
Los estudiantes sólo toman a la ciencia como un trabajo.
Aquí, hay más pasión", dijo a Clarín Osvaldo Uchitel, director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del Conicet y uno de los 12 ganadores.
Uchitel se dedica a conocer cómo se comunican las neuronas y a estudiar la esclerosis lateral amiotrófica y la migraña.
En tanto, Fabiana Drincovich, que es investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional de Rosario, sabe que ganaría más dinero si trabajase en el exterior, pero se queda aquí porque quiere retribuir todo lo que Argentina le brindó para su formación.
Hasta ahora, para Drincovich, que tiene 40 años, lo más difícil fue conseguir subsidios, equipamientos y lugar de trabajo.
Ella se dedica a explicar por qué algunas plantas son más eficientes que otras al hacer la fotosíntesis.
"Investigar en la Argentina vale mucho, principalmente porque uno siente que lo producido puede llegar a su sociedad.
Afuera, siempre te sentís un extraño", comentó Adrián Cisilino, 39 años, quien trabaja en mecánica computacional de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet.
Para este investigador, lo más costoso en su carrera fue "tener proyectos a largos plazos, en e l marco de un sistema científico bastante imprevisible".
Algo similar planteó Galo Soler Illia, de 36 años y químico de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que trabaja en nanotecnología:
"Que haya una política científica sostenida.
Y que tengan confianza en los investigadores jóvenes.
Sabemos cómo usar el dinero para investigar bien".
Una de las científicas que desarrolló fermentos para yogures y otros productos lácteos con patentes del Conicet, Graciela Font de Valdez, de la Universidad Nacional de Tucumán, contó que lo mejor que le pasó es "formar continuadores".
Los otros ganadores de los Houssay 2006 (reconocen investigadores consolidados, trayectorias y a jóvenes) son Noemí Zaritzky, Ernesto Calvo, Héctor Torres, Roberto Arturo Rossi, María Teresa Sirvent, Ana Fernández Garay y Alejandro Grimson.
Para el futuro, cada científico tiene sus deseos.
Uchitel quiere "que haya una recomposición salarial y más laboratorios".
Drincovich espera "más inversión para equipar laboratorios y conseguir insumos".
Cisilino quiere "que la política científica y tecnológica sea una política de Estado".
Y Galo Soler Illia tiene este sueño: "Que el país sienta que los científicos podemos aportarle mucho".
Valeria Román
vroman@clarin.com
http://www.clarin.com/diario/2006/12/30/sociedad/s-01336611.htm

CIENTIFICOS 2007

El doctor Alberto Kornblihtt, investigador del Instituto de Fisiología y Biología Molecular y Neurociencias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, termina el año contento.
Es por "el aumento del número de subsidios otorgados por la Agencia (se financió al 48% de los proyectos presentados) y de becas del Conicet".
El matemático Pablo Jacovkis, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, coincide en que la situación de la investigación en nuestro país es mucho mejor ahora que hace unos años:
"Hay más dinero para ciencia y tecnología, más investigadores del Conicet, más becarios", puntualiza.
Ernesto Calvo, investigador principal del Conicet en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía, afirma que se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los salarios y becas, los fondos para equipamiento y las herramientas para la transferencia tecnológica.
En el área científica, el balance de fin de año arroja resultados positivos:
los investigadores coinciden en que se está mejor, pero también en que... hay que seguir avanzando.
Aquí, algunas propuestas.
"Queda pendiente jerarquizar los salarios y proveer mejores condiciones de infraestructura -propone Kornblihtt-.
En lo estrictamente universitario, íntimamente ligado a la actividad científica, abogo por menos intransigencia por parte de la militancia estudiantil y más participación con voluntad de discutir ideas y de escuchar a otros, aun cuando piensen distinto."
Karen Hallberg
, investigadora del Conicet y física del Instituto Balseiro, opina que un tema prioritario es ver concretados los planes de mejoramiento de la calidad educativa.
"Sin una muy buena educación básica, nuestro futuro está hipotecado", afirma.
También sostiene que debería continuarse la política de ingresos en el Conicet y, en lo concerniente a la Comisión Nacional de Energía Atómica, espera que se concreten los planes de desarrollo del sector nuclear.
"Tiene que ser con recursos humanos propios.
Es una excelente oportunidad de aplicar nuestro know how y hay algunas empresas de alta tecnología que han demostrado con creces que pueden hacerlo."
Por otro lado, concluye:
"Es mi deseo ver que en 2007 más científicos consideren los aspectos éticos y las consecuencias sociales de nuestra actividad", concluye.
Para el bioquímico Gonzalo Prat Gay, investigador de la Fundación Leloir y del Conicet, si bien ha habido progresos la fuga de cerebros continúa y nunca se realizó un análisis económico de lo que representa esa pérdida.
"Esto se debe en gran medida a los bajísimos salarios, un tercio de lo que ganan nuestros vecinos de Brasil -afirma-.
La capacidad de fomentar el retorno de investigadores formados tendría un efecto muy fuerte e inmediato sobre el desarrollo científico-tecnológico, mucho mayor que el de aumentar los cargos básicos o las becas de quienes terminarán emigrando."
Prat Gay subraya que espera que el empresariado argentino confíe más en las capacidades de los científicos y tecnólogos argentinos y se animen a invertir más en innovación y en la generación de valor agregado.
"Sería muy beneficioso que las universidades privadas se involucraran profundamente en la investigación científica de excelencia para proveer variantes al sistema, fortalecer el sistema público generando competencia y alternativas de interacción con la industria", agrega.
Espacios para los jóvenes [El año que viene]
"la inversión en ciencia y tecnología tiene que estar orientada a mejorar los salarios y a ofrecer espacios para los jóvenes -dice Osvaldo Uchitel, investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias de la UBA y el Conicet-.
Tenemos muchos recursos humanos, de la mejor calidad, pero no contamos con laboratorios para albergarlos.
Un primer paso en esa dirección sería buscar una mejor comunicación entre las universidades, el Conicet y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica".
Jacovkis considera que hay un punto clave que debería encararse:
"Está empezando a notarse una escasez de becarios.
Tiene a mi juicio dos causas:
por un lado, la recuperación económica (de la cual, por supuesto, me alegro), que los atrae a trabajos profesionales.
Pero también tiene mucho que ver con la duración exagerada de las carreras, que se debe a planes de estudio antiguos, a incapacidad de la universidad (en particular la UBA) de encarar el problema y a que a determinada edad los chicos, aunque sus familias puedan mantenerlos, quieren tener independencia económica, lo que los lleva a empezar a trabajar y atrasarse aún más.
Mi expectativa es que ese problema se plantee seriamente".
Hugo Scolnik, matemático experto en criptografía y docente de la UBA, concede que durante la presente gestión se han registrado notables avances en el financiamiento de la ciencia y la tecnología, pero aclara que deberían ser acompañados por una mejora en los procesos de gestión
"Esto es imprescindible para optimizar el uso de los fondos disponibles, y en ese sentido es una asignatura pendiente que tenemos con la sociedad -afirma-.
También espero que se fomente la imaginación de los investigadores, dejando de aprobar únicamente los proyectos de «éxito garantizado», y que se consoliden los avances en la integración con el sector productivo.
Y del sector empresario, que profundice su acercamiento a los científicos, dado que el éxito está ligado a la innovación."
Calvo, por su parte, propone que se financien los proyectos de investigación con fondos del presupuesto nacional, y no sólo con créditos externos que crean obligaciones de pago de intereses y condicionan el uso de los fondos; que se cree en el ámbito de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso una actividad donde científicos reconocidos expliquen el alcance social y económico de sus áreas; que, como en los Estados Unidos e Inglaterra, se cree la figura de Asesor Científico Presidencial; que se mejoren los estipendios de las becas, y que se haga una fuerte inversión en equipamiento.
"La Argentina debe recuperar su liderazgo en América latina -dice-, y para hacerlo se requieren una fuerte decisión política y la participación de científicos reconocidos en las decisiones y en la gestión."
"La creciente importancia de la educación y, en menor medida, del tema ciencia y tecnología en la agenda gubernamental hace que los miembros de la comunidad científico-tecnológica y los argentinos en general podamos ser optimistas para el nuevo año -dice el doctor Eduardo Dvorkin, director del Centro de Investigación Industrial de Techint-.
Desde ya, deberemos seguir empujando para que la sociedad en su conjunto, y no sólo el Gobierno, reconozca que la educación en ciencia y la investigación forman parte de sus prioridades para alcanzar un mejor nivel de vida.
Las tareas son muchas... pero valen la pena."

Por Nora Bär

viernes 22 de diciembre de 2006

CONICET - ARMADA ARGENTINA


En virtud de un nuevo convenio marco entre el Conicet y la Armada Argentina, se reactiva la actividad conjunta de la administración del Buque “Puerto Deseado”, propiedad del Conicet y operado por el Servicio de Hidrografía Naval.
Este buque, único en su tipo en la República Argentina, opera con dotación civil y militar en campañas específicas programadas entre el Servicio de Hidrografía Naval y el Consejo.
Fue construido por "Astilleros Argentinos de Río de la Plata" para el Conicet y entregado a la Armada Argentina en el año 1982.
A través de este buque nuestro país, consciente de la importancia vital que para el futuro tiene el estudio sistemático del mar y sus recursos, cumple programas cooperativos de investigación y contribuye así al armónico desarrollo del potencial nacional.
Se trata de una plataforma de trabajo segura y eficiente destinada a operar en uno de los mares más inclementes del mundo, lo que permitiré la recolección de datos útiles a las distintas disciplinas abarcadas por las ciencias oceánicas.

POLITICA DE INSTITUTOS - ESTRATEGIA












Centros Científicos Tecnológicos, Unidades de Administración Territorial, Unidades Ejecutoras, Grupos Vinculados, Unidades Ejecutoras en Red)

El Directorio del Conicet ha elaborado y aprobado un documento donde expone una nueva estrategia de organización de institutos y centros de servicios, así como las condiciones para su creación, permanencia y funcionamiento, con el objeto de integrar la mayor cantidad posible de sus miembros en estas estructuras.

Esta nueva política se ha inaugurado con la Universidad del Comahue a partir de la creación de un Centro Científico Tecnológico -CCT - y dos Unidades Ejecutoras -UE-, y progresivamente se extenderá al resto del sistema nacional.

El documento completo puede ser consultado
UNIDADES CIENTÍFICO-TECNOLÓGICAS DEL CONICET - POLÍTICA INSTITUCIONAL PARA SU CREACION Y FUNCIONAMIENTO
Organigrama CCT
Organigrama Unidades Ejecutoras en Red Modelo de Convenio Marco CONICET Universidades

CONICET UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA











El presidente del Conicet, doctor Eduardo Charreau y el Presidente de la Universidad Nacional de La Plata, Arq. Adolfo Gustavo Azpiazu, firmaron un convenio a fin de que ambas instituciones realicen acciones conjuntas para el desarrollo de la investigación científica y tecnológica, la transferencia al medio social y productivo y la formación de recursos humanos.
El mencionado convenio reconoce Unidades Ejecutoras (UE) de doble dependencia, y el nacimiento del Centro Científico Tecnológico de La Plata.



Las Unidades Ejecutoras (UE) que se definen en esta instancia del convenio son:
Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (Cenexa)
Centro de Estudios Parasicológicos y de Vectores (Cepave)
Centro de Química Inorgánica (Cequinor)
Centro de Investigaciones Caridiovasculares (CIC)
Centro de Investigaciones y Desarrollo en Criotecnología (Cidra)
Centro de Investigaciones Geológicas (CIG)
Centro de Investigación y Desarrollo en Procesos Catalíticos (Cindeca)
Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (Cindefi)
Instituto de Astrofísica La Plata (Ialp)
Instituto de Física de La Plata (IFOP)
Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (Iflysib)
Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” (Impla)
Instituto de Fisiología Vegetal (Infive)
Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (Inibiolp)
Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas (Inifta)


20.12.06

miércoles 20 de diciembre de 2006

BALANCE 2006

Se incorporaron investigadores y aumentó su presupuesto

Incorporación de investigadores y becarios, repatriación de científicos, aumento de haberes y de presupuesto, creación de centros científico-tecnológicos y de un centro binacional argentino-español, modernización de los procedimientos de gestión de subsidios y evaluación, obras de infraestructura, convenios con universidades...

El Conicet vuelve a cerrar el año con balance positivo.


Como ya es tradicional, el doctor Eduardo Charreau ofreció ayer un detallado recuento de lo actuado durante los últimos doce meses.


De paso, aprovechó para inaugurar el nuevo auditorio Bernardo Houssay de la institución, donde se realizó la reunión con la prensa.


"El saldo final ha sido nuevamente positivo, con zonas grises, que esperamos mejorar -afirmó-. Y, más allá de que me tocó actuar a mí, el primer punto importante es la continuidad de la gestión, porque se inauguró así la sana costumbre de ofrecer el tiempo suficiente para que una institución pueda crecer." Y enseguida pasó a enumerar una larga lista de logros.


En primer lugar, los resultados de la "agresiva política de recursos humanos" que desde hace tres años permite incorporar anualmente alrededor de 500 investigadores y 1500 becarios. La suma llevó a 4766 el número de investigadores y a 4701 el de becarios.


"Al principio de esta gestión, dije que el cuadro de la distribución de recursos humanos del Conicet tenía forma de ataúd y que eso era insostenible -comentó Charreau-.


Pero con un ingreso más de esta magnitud llegaremos a la forma de pirámide, que es lo deseable. Y esto se debe a una política que se mantiene en el tiempo."


El Conicet aportó este año alrededor de medio millón de pesos para gastos de reinstalación de científicos argentinos que retornaron del exterior.


Con los 54 que volvieron en el último período, ya son 264 los que volvieron en el último lustro.


Otros datos que figuran en el "haber" son el aumento de presupuesto y de haberes, pero aunque los salarios subieron más que el promedio general, todavía persisten distorsiones que es importante corregir.


Este año, el Conicet siguió adelante con una profunda transformación institucional que -en palabras de Charreau- intenta cambiar el paradigma de "administración pública" por el de "gerencia pública".


Dentro de esta línea de acción, se modernizaron los procedimientos de gestión de subsidios y de evaluación.


Esto permitió agilizar los mecanismos y disponer por primera vez de datos académicos completos de los investigadores e información estadística actualizada.


En el ámbito de la gerencia de evaluación y acreditación, se desarrolló un banco de indicadores institucionales para brindar información pública y transparente.


En 2006 se firmaron 102 convenios, se realizaron 134 asesorías y se obtuvieron más de 10 millones de pesos por actividades de transferencia de tecnología.


También se realizaron obras de infraestructura que permitieron refaccionar el Centro de Investigaciones Patagónicas, el Instituto de Biología y Medicina Experimental y el observatorio El Leoncito, entre otros


"Parece mentira que en tan poco tiempo hayamos pasado de temer por nuestros institutos a poder plantearnos una ampliación de 10.000 metros cuadrados, como pensamos poder hacer el año próximo -dijo-.


En fin, algo se ha hecho, pero mucho más hay que hacer.


Somos conscientes de los desafíos a los que la educación, la ciencia y la tecnología deben dar respuesta."


"Hemos dado pasos muy importantes, pero son muchos más los que tenemos que dar -coincidió el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, licenciado Daniel Filmus-.


Si en 2003 fue todo un desafío duplicar el presupuesto para la ciencia, hoy es más importante aún.


Tenemos por delante el cambio de modelo y la discusión sobre cómo se va a articular la ciencia con el desarrollo nacional no puede esperar.


Si logramos que el año próximo, cuando la administración cambie, el trabajo siga adelante, podemos darnos por satisfechos."
Nora Bär
http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cienciasalud/Nota.asp?nota_id=869285
Publicado en la ed. impresa: Ciencia/Salud
Jueves 21 de diciembre de 2006