Editorial II
Logros y expectativas del Conicet
La Argentina sigue encontrándose muy lejos de los países más desarrollados del mundo en materia de
investigación científica y tecnológica.
No obstante, un primer balance de la labor del
Conicet muestra un progreso plausible en el área del organismo.
Las aspiraciones y expectativas son lógicas y expresan la existencia de mejores condiciones para el futuro
En ocasión de inaugurar el nuevo auditorio
Bernardo Houssay, el presidente del Conicet, doctor
Eduardo Charreau, expuso un balance de lo actuado durante 2006.
En su disertación puso de relieve los principales logros de su gestión y puntualizó, también, otros aspectos que requieren una continuidad de las políticas puestas en marcha para consolidarse. Por otra parte, fue interesante conocer en este tiempo de
evaluación las opiniones de científicos y
tecnólogos en lo que concierne a sus expectativas referidas al nuevo año.
En lo relativo a las realizaciones del año cumplido, destacó
Charreau el progreso del organismo en materia de recursos humanos, ya que con la metodología seguida se han podido incorporar en el año
500 investigadores y 1500 becarios, de manera que el
Conicet cuenta hoy con un total de
4766 investigadores y 4701 becarios.
Si esta política persiste, el organismo se aseguraría un crecimiento fundado en suficientes recursos humanos, con cuotas equilibradas de personal experimentado y juvenil.
Asimismo, se ha llevado adelante el propósito de atraer y reinstalar científicos que habían emigrado.
En el transcurso del año último retornaron 54, y si se computan los regresos de un lustro han vuelto 264 profesionales al país.
Otras realizaciones de valor se refieren a las mejoras presupuestarias y salariales, las de infraestructura y equipamiento y la instalación de nuevos centros de investigación, entre ellos uno argentino-español.
También dio a conocer el presidente del Conicet su propósito de transformar el modelo de gestión institucional, que será de
"gerenciamiento" y no de "administración pública".
Esto supone una modernización de los procedimientos en materia de subsidios y evaluación, a fin de facilitar la información y ganar en transparencia.
El ministro de Educación,
Daniel Filmus, hizo saber, además, que en este nuevo año se convocaría a debatir la articulación entre ciencia y desarrollo nacional.
Los investigadores que enunciaron su estimación del último año cumplido dejaron traslucir su aprobación por los avances presupuestarios del
Conicet, así como por el aumento y la renovación del personal.
No obstante, señalaron que hay mucho que hacer en lo que respecta a la cuestión salarial, pues los sueldos de los investigadores argentinos se hallan muy retrasados cuando se los compara con los que se perciben en países como Brasil.
Hubo otras valiosas reflexiones de los científicos relativas a la necesidad de alentar el
desarrollo del
sector nuclear, dar mayor cauce a la imaginación, buscar mejor integración con la universidad, contar con laboratorios adecuados e influir desde el ámbito de la
Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso para explicar el alcance social y económico de los distintos campos de la investigación.
Mucho tiempo se ha perdido después del brillante comienzo del
Conicet conducido por
Bernardo Houssay.
En la actualidad, es satisfactorio avizorar perspectivas alentadoras que necesitan fundarse en una continuidad de las políticas del sector.
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